Tango desesperado (A Astor Piazzola)

Sé que soy solo dolor por más que ame,
breve reflejo de algún rayo indeciso,
eco de algún fervor arrepentido,
pasajera canción que un viento lame.

Sé que soy tan sólo ciprés seco,
que un débil oleaje me derriba,
que tan solo soy humo del camino
aunque bajo mi piel haya una herida.

¿Qué soy sólo sin tí, amada mía?
tránsfuga de un edén dichoso y cierto,
náufrago ciego de esta isla sin nombre
que rodeaba el mar de tu hermosura.

…..

No otra cosa soy ya que tu sendero
de acres laberintos de pizarra.
No otra cosa soy ya que tu cercado
de alambres de magnolias y de clavos,
que ese desdén partido de tu boca,
que tu vasto desierto acorralado.

…..

de mi libro “Sinfonía patética de Nueva York”
Gabriel Albendea
escritor