Tango desesperado (A Astor Piazzola)

Sé que soy solo dolor por más que ame,
breve reflejo de algún rayo indeciso,
eco de algún fervor arrepentido,
pasajera canción que un viento lame.

Sé que soy tan sólo ciprés seco,
que un débil oleaje me derriba,
que tan solo soy humo del camino
aunque bajo mi piel haya una herida.

¿Qué soy sólo sin tí, amada mía?
tránsfuga de un edén dichoso y cierto,
náufrago ciego de esta isla sin nombre
que rodeaba el mar de tu hermosura.

…..

No otra cosa soy ya que tu sendero
de acres laberintos de pizarra.
No otra cosa soy ya que tu cercado
de alambres de magnolias y de clavos,
que ese desdén partido de tu boca,
que tu vasto desierto acorralado.

…..

de mi libro “Sinfonía patética de Nueva York”
Gabriel Albendea
escritor

Sánchez, no engañes a la parroquia como a Felipe González.

Sánchez repite ahora, como en todos sus mítines, a una militancia desorientada que él solo quiere ser el Secretario General de un PSOE para mantenerlo en la tierra prometida de la izquierda. ¿Es tan raro eso?-se pregunta. Pero lo que sibilinamente insinúa, o con todo descaro-¿para qué nos vamos a engañar?- es que votar a su otra contrincante, Susana Díaz, significaría votar a un PSOE de derechas. Pero lo que oculta Sánchez, y en ello estriba su discurso, si así se puede llamar para engañabobos, es que él no persigue ser el Secretario General de un PSOE de izquierdas, sino de extrema izquierda, no de centro izquierda moderada como son la mayoría de los partidos socialdemócratas europeos. Esa es la razón de la división-expulsión de su cargo de S.G.: su pretensión de pactar un Gobierno con PODEMOS y los separatistas, puesto que aquellos no daban de sí. ¿Era tan extraña su pretensión cuando había ordenado pactar tras las elecciones autonómicas y municipales con PODEMOS y lo que fuera en todas partes en donde la derecha no hubiera obtenido la mayoría absoluta? ¿Era tan extraña su pretensión cuando, ya dimitido-expulsado, da el do de pecho en la entrevista de la Sexta y nos cuenta cariacontecido que se arrepiente de haber tratado de populista a PODEMOS-¡claro, si él es tan populista o más!-. Y suelta luego un órdago a España con es barbaridad, que debió dejar boquiabiertos a los militantes, esos de base a los que invoca, de que España es una Nación de Naciones, o sea, no una Federación en lo que el PSOE dice que quiere convertir a España, sino una Confederación, rara avis ya en la teoría y en la realidad política. ¿Es Sánchez tan ignorante como Iglesias o es que tuvo un momento de confusión mental y se le fue la pinza? Eso es lo que imaginé yo en un principio. Pero no, porque en un mítin del 20 F. de este año en el Círculo de Bellas Artes se reitera en lo dicho antes: que España tiene que ser un Estado plurinacional, contraviniendo lo más elemental de la Constitución, la unidad de España. Y ya lo ha repetido en cada mítin. Lo cierto que la extravagancia tuvo que sonar a herejía en los oídos de un PSOE que se llama español. Extravagancia que debió ser suficiente para expulsarlo inmediatamente del partido por atentar a sus principales principios recogidos en sus estatutos.¿No será que Sánchez es un podemita o separatista camuflado?
Por otra parte, ¿qué ingenua militancia socialista es esa que se deja embaucar por los cantos de sirena de un militante perdedor, con quién se enfervoriza y a quién aclama por el mero hecho de que la nombra, como si nombrara el Espíritu Absoluto de Hegel o la Lucha de Clases de Marx y cuyo extraordinario programa va de “el No es No” a “el Sí es Sí”?
¿Lo que padece Sánchez no es un simple acatamiento al Poder en la modalidad de “iluminado” cuando se empeña en recuperar un sillón del que ha sido depuesto o, paradójicamente, de el que él mismo dirigió por no respetar las normas de la democracia interna de su partido? -¿se acuerdan de la urna detrás de un biombo y de la declaración de Tapias al salir del Comité Federal, que compitió con Sánchez y a quién ahora apoya: “el Partido está roto”? Ni que decir tiene que lo rompió Sánchez con su megalomanía y sus mentiras. Sería absurdo pensar que él lo puede unir ahora. Es cierto que el Comité Federal le puso una tarea contradictoria para poder gobernar: no pactar con la derecha ni con la extrema izquierda, cuando lo que tenía que haber exigido desde el principio es que dejara gobernar a quien había ganado las elecciones. CIUDADANOS también cometió un error grave pactando con el que las había perdido. Ahora dicen que son liberales-progresistas, cuando no hay palabras políticas más zafias que las de progreso y cambio, porque carecen de orientación positiva por sí mismas.
¿Por qué me ha engañado Sánchez?, se preguntó Felipe González tras la deposición-dimisión. “No hacía falta”. Felipe, porque es su esencia populista. Si después de todo, algún militante lo vota es que odia a su propio partido o es que se ha equivocado de partido. ¡Cuidado con las primarias, que las carga el diablo y Sánchez ya ha demostrado que quería hacer trampas!

Gabriel Albendea
catedrático y escritor

LA ORACIÓN EN EL HUERTO

Y se fue con su gente desarmada,
hombre de paz en medio de una guerra,
rayo de luz en una extraña noche.

Todos estaban, todos menos uno
que andaba en el infierno de la duda,
acosado por odios y por lunas.

Allí estaban perdidos en el miedo
de aquel huerto de sangre preparada,
somnolientos insomnes de aquel día
compartido de raro pan sagrado
y vino de racimos sin aliento;
con sus ropas borrachas de gentío
y sus errantes pies de los caminos
con las espumas de los pies cansados,
con las cabezas tristes del olvido
sobre la fría piedra desgarrada
y la alforja vacía y un mal sueño
en el corazón como un puñal clavado entre las cejas.

“Velad, velad, estad despiertos,
que mi alma está triste hasta la muerte.
Velad conmigo, hermanos,
Seguidme en esta hora, la más triste,
que tengo
como un clavel amargo aquí en el pecho,
como una dura escarcha entre los dientes,
como un mar de ceniza por la sangre.

Velad, velad conmigo, hermanos.
Sobre mi espalda llevo todo el dolor del mundo
en este instante de dolor supremo.
Y no me quejo de ello,
que soy víctima sólo.
Cristal de sangre sola
prisionera en mis huesos.
Y soy ya sólo un viento quejándose en la noche
contra la dura roca de esta angustia sin fondo.
sólo pasión de amor casi suicida.
Ängel no, que he perdido mi piel
por campos y ciudades,
entre turbas de locos y mendigos.

Hombre solo sí soy
Y ahora tanto lo siento
que ya no sé siquiera
si soy hijo de Dios
o sólo hijo de Hombre.
..,.. etc.

De la segunda Antología Poética
Autor Gabriel Albendea